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jueves, 11 de mayo de 2017

RUTA POR LA VERA




Este pasado sábado fuimos con unos amigos de Bélgica, Frans y Emilia a hacer un recorrido por distintos pueblos de la Vera y en especial por aquellos que tienen que ver con el Emperador Carlos, ya que estos amigos estaban interesados en conocer los lugares por los que pasó su Kaizer Karol.








Así pues tras desayunar nos dirigimos en primer lugar a Valverde de la Vera, pueblo famoso por su procesión de los empalaos. Allí anduvimos por el pueblo, recorriendo sus angostas calles e hicimos las primeras compras, tortas del casar y la serena y como no, pimentón de la Vera.







Continuamos nuestro itinerario hacia Jarandilla de la Vera, donde nos detuvimos en el parador, que fue morada de Carlos V mientras se acababan las obras del Monasterio de Yuste. Allí tomamos unas cervezas y proseguimos el viaje hacia el Guijo de Santa Bárbara, el pueblo más alto de la comarca. Aquí compramos mermeladas y licores caseros, amén de tomar unos refrescos y deleitarnos con el paisaje. Lástima que tuviéramos que salir corriendo de allí, pues en mitad del paseo se puso a llover y tuvimos que regresar al coche.








Ya siendo la hora de la comida nos fuimos a Cuacos de Yuste, donde la lluvia nos dio una tregua para visitar el pueblo, su fuente del siglo XVII, la iglesia y como no el monasterio de Yuste, lugar donde paso sus últimos días Carlos V.







Tras visitar el monasterio junto a la carretera que lleva a Garganta la Olla, compramos a una señora cerezas y frambuesas que nos dispusimos a comer durante el camino. Antes de llegar al pueblo paramos en el poblado celta y en los lagos naturales que forma la garganta, donde una vez más contemplamos el precioso entorno de esta comarca.








Una vez en el pueblo fuimos a visitar la iglesia del siglo XVI que merece la pena contemplar el retablo y el órgano que aún se encuentra en funcionamiento. Vimos la casa de las muñecas, burdel frecuentado por el emperador y tomamos unas cervezas en el pueblo.







De aquí nos marchamos a casa pues nuestros perritos habían pasado todo el día solos y ya era hora de su paseo y su comida, así que fuimos a Jaraiz de la Vera para tomar la carretera hacia Navalmoral de la Mata y volver a Oropesa donde finalizamos esta estupenda jornada.

jueves, 22 de octubre de 2009

DIA 18.- DE NUEVO EN BULGARIA

Hoy teníamos que volver a Bulgaria, ya que nuestro avión sale desde Sofía, y los dos últimos días queríamos pasarlos aquí, así que fuimos a comprar un bolso para poder meter cosas, ya que las maletas se nos habían quedado pequeñas con tanto folleto, libros y recuerdos. Desayunamos y recogimos a Leona para emprender el camino hacia Bansko.



Pasamos la frontera y nos dirigimos en primer lugar a Melnik, pues cuando estuvimos allí el primer día nos gustó mucho y no pudimos disfrutar de sus vistas debido a la lluvia. Volvimos a comer en la mexaná de Valentín y compramos algunos regalos.



Después fuimos a visitar el monasterio de Rozhen, a 5 kilómetros de allí. Este es el único monasterio restaurado durante los primeros siglos que ha sobrevivido hasta nuestros días.


El aspecto actual de este viejo monasterio construido durante el siglo 12 o 13, se remonta al siglo 16. Según una inscripción, la imagen de Cristo Pantocrator junto con los doce apóstoles encima de la puerta de entrada de la iglesia principal Virgen Santa, fue pintada en 1597. El Monasterio de Rozhen debe su fama sobre todo a sus iconos. Algunos de ellos son composiciones sumamente complicadas, tanto en la intención como en la ejecución actual, en la cual los temas Bíblicos son los protagonistas de unos artistas muy imaginativos.


Tras esta visita nos dirigimos hacia Bansko, donde llegamos sobre las 6 de la tarde. Es un pequeño pueblo en la montaña, al lado de la estación de esquí, que en los últimos años ha experimentado un crecimiento espectacular debido a la llegada masiva de ingleses y alemanes que están comprando allí apartamentos. Menos mal que todas las nuevas construcciones mantienen un mismo estilo característico de la zona, lo que hace que, aunque masificado, sea un lugar agradable.


Dimos una vuelta por el pueblo, tomamos unas cervezas y fuimos a cenar a una típica mexaná donde comimos de maravilla, atendidos por una chica muy simpática. Proseguimos nuestro paseo y nos dirigimos al hotel, donde tomamos unas copas y nos fuimos a dormir.

domingo, 4 de octubre de 2009

DIA 10.- PLAYAS DEL PELION


Hoy habíamos decidido ir a conocer las playas de la costa este del Pelión, así que desayunamos y nos dirigimos en primer lugar hacia la estación de esquí, a dos kilómetros del hotel para ver las dos costas de esta península, pero había muchas nubes y no pudimos ver nada.



Seguimos hacia la playa de Agia Saranta, perteneciente a Zagorá. El camino hasta llegar a la playa es bastante complicado pues la carretera, además de las innumerables curvas, es muy estrecha y con una pendiente muy pronunciada. .La playa es de arena fina y muy extensa. Estaba bastante tranquila y como era muy temprano, nos tomamos un cafelito en un chiringuito.


Continuamos hacia Agios Ioanis para ir a la famosa playa de Papá Neró. Tras una sucesión interminable de curvas atravesando parajes fantásticos llegamos a la playa. Es impresionante. La parte principal de la playa, pese a estar bien, no deja de ser una buena playa grande de arena, pero tras un corte que las rocas hace en la playa se esconde el verdadero paraíso de este lugar, aquí se forma una preciosa cala donde estuvimos practicamente solos. Nos dimos un buen baño en las increíblemente limpias y bravas aguas del Egeo.


Después de tomar un rato el sol y tomarnos un refresco en un bar, seguimos hacia Tsagarada. Este pueblo se encuentra también dividido en caseríos, aldeas o parroquias. La principal es la de Agia Paraskeví. Dimos una vuelta por los alrededores y caminamos por sus preciosas callejuelas hasta llegar a la plaza, donde se encuentra el plátano más antiguo de Grecia. Con más de 1.000 años de antigüedad, este plátano da sombra a toda plaza donde se encuentran varias tabernas con sus terrazas. Aquí comimos y desde este lugar baja la carretera que nos conduciría hasta la renombrada playa de Milopótamos, para mí la más bonita de todas las que vimos.


Bajamos en primer lugar a una pequeña cala situada a la derecha, donde la bravura del mar ese día hizo desistir del baño a Juanma y a Leona, ya que en este lugar hay bastantes rocas. Yo me atreví y me dí un baño estupendo, aunque al salir las manos las llevaba un tanto marcadas de las rocas.


Subimos de nuevo las escaleras y fuimos a la playa principal, situada a mano izquierda. Esta playa se encuentra dividida en dos por una gigantesca roca que se adentra en el mar que tiene una grieta en el centro formando un pasadizo natural que te permite pasar al otro lado. Este último sitio fue el que elegimos para darnos un buen baño, ya que aunque había mucho oleaje, la playa era de arena y la transparencia del agua te permitía ver el fondo.




Nos hubiera gustado continuar bajando más por la costa, pero la carretera es bastante sinuosa y se hace bastante cansado conducir mucho tiempo por ellas, así que decidimos volver al hotel. Nos duchamos y nos fuimos a ver Makrinitsa, un precioso pueblo llamado el balcón del Pelión, ya que desde su plaza se puede contemplar todo el Golfo. Es muy complicado aparcar pues el pueblo está ocupando la falda de la montaña, hacia arriba y apenas hay sitio para que pasen dos coches. Tomamos algo en la plaza y dimos una vuelta por las calles de abajo, donde hay muchas tiendas de souvenir. A las 22.00 nos sentamos a cenar en una taberna un poco más arriba de la plaza, donde comimos estupendamente. Después de comer, volvimos a Xania y tomamos una penúltima copa antes de ir a dormir.


martes, 29 de septiembre de 2009

DIA 6.- CAMINO DE LAS METEORAS

Este día se presentaba como uno de los más cansados del viaje, ya que el trayecto desde Nea Vrasná hasta nuestro próximo destino, Meteoras, era el más largo de todos; Así que salimos a las 8.30 y cogimos la Autopista que lleva a Tesalónica, para posteriormente tomar la dirección Veria, Grevená, Meteoras.


La primera parada la hicimos en Veria para desayunar y posteriormente desviarnos un poco para visitar el Monasterio de Panagía Soumelá. Este es un centro de peregrinación para todos los griegos originarios del Ponto. Cuando fueron expulsados de sus tierras por los turcos, a principios del siglo pasado, se llevaron consigo el icono de la Virgen y levantaron aquí un nuevo monasterio, donde cada 15 de Agosto se lleva a cabo una multitudinaria celebración.







Menos mal que llegamos el 17, pues los restos de lo que allí se había vivido hacían imaginar la gran aglomeración que tuvo que congregarse los días anteriores. Había incluso tiendas militares con camas y colchones para que la gente pudiera descansar esos días.







Continuamos nuestro viaje ya por la Autopista Egnatia, que debe su nombre a la vía romana que transcurría por esos lugares, atravesamos Grevená y unos kilómetros más allá nos detuvimos a contemplar el precioso paisaje de la garganta del río Venéticos. Este agreste pero bello lugar ya hacía presagiar lo que encontraríamos al llegar a las Meteoras.






A partir de aquí el paisaje se tornó de un verdor especial, atravesamos bosques de robles y hayas, vimos señales de paso de osos y al final vimos las siluetas de esas extrañas rocas.






A las tres de la tarde llegamos a Kastraki, pequeño y pintoresco pueblo situado justo a los pies de la carretera que conduce a los monasterios. Buscamos el hotel y tras colocar las cosas nos fuimos a comer a una típica taberna local.



Descansamos un rato, nos dimos una ducha y decidimos subir para ver el acceso a los distintos monasterios que íbamos a visitar al día siguiente. Tomamos algunas fotos y nos sentamos un rato a contemplar la increíble vista que desde allí se tenía.





Nos acercamos después al vecino pueblo de Kalambaka para dar un paseo, pero volvimos pronto, ya que nos encontramos un pueblo demasiado turístico, lleno de hoteles y con poco atractivo. Así que regresamos a Kastraki, cenamos y dimos un pequeño paseo por el pueblo, donde vimos una pequeña tienda que vendía juguetes de madera y marionetas del teatro de las sombras. Compramos una del pícaro Jadsiavatis y una trirreme y nos fuimos a dormir.


martes, 22 de septiembre de 2009

Dia 2.- SERRES, AMFIPOLI, VRASNA

Nos levantamos y tras un buen desayuno, nos dirigimos a Grecia, la frontera se encuentra a 20 km. de Sandanski. Una vez territorio griego pasamos por Sidirókastro, hicimos una breve parada y continuamos hacia Serres. Es una ciudad mediana con mucho movimiento. Aquí visitamos el museo arqueológico y tomamos nuestro primer frapé. Entramos en una agencia de viajes, ya que no había oficina de turismo, y nos recomendaron visitar el monasterio de Timios Prodromou que se encuentra a 12 km. de Serres, así que nos encaminamos hacia allí.


Este precioso conjunto monacal se encuentra situado en las montañas, y fue fundado en 1275 . Está habitado por monjas y al salir nosotros, las encontramos regresando de trabajar en labores agrícolas. Su iglesia principal, del siglo XIV, contiene unos maravillosos frescos del 1300-1333. Aquí se encuentra también enterrado el patriarca Georgios Scholanios. Se comenzó a restaurar en 1,972, y hoy en día continúan los trabajos de restauración.




Después proseguimos nuestro camino hacia Nea Vrasná, donde teníamos nuestro primer hotel. Antes de llegar hicimos otra parada para admirar el impresionante león de Amfípoli, y llegamos al hotel a las 4 de la tarde. Dejamos las cosas allí y nos fuimos a comprar algunas cosillas, ya que era un apartamento y carecía de servicio de comidas.



Alrededor de las 18.00 fuimos a darnos un baño y fuimos a Vrasná, donde nos llevamos una grata sorpresa, ya que es un pequeño pueblo que se encontraba celebrando las fiestas del 15 de Agosto. Allí cenamos y disfrutamos de sus fiestas populares celebradas en la plaza.